Sufrís de “cuello de guitarra” o “cuello de compu”?

Se habla mucho hoy en día de “cuello de whatsapp”, el problema del cuello que se dobla en la nuca y la resultante contractura. Pero no es solo cuando usamos el celular que sucede. Pasa también cuando estamos sentados trabajando en la compu, comiendo, caminando o tocando un instrumento.

En la vida moderna, los seres humanos tendemos a usar sobre todo nuestro sentido de la visión. Y lo que vemos adelante nuestro – por ejemplo, la pantalla de una compu o celu, el lugar donde queremos ir (hablaré sobre eso otro día), una partitura o si vamos al caso, una guitarra – es suficiente estímulo para que terminemos empujando nuestras cabezas hacia adelante.

Esta forma de sostener la cabeza se complica aún más por la tendencia a colapsar el pecho hacia adelante. El resultado es que se comprimen las vertebras cervicales (y ni hablar del resto de la columna).

Observo este problema postural con mucha frecuencia cuando las personas se sientan en la computadora o tocan la guitarra. De hecho, es un mal uso de la cabeza y columna muy común, pero es particularmente dañino en estas dos actividades. Las dos fotos arriba muestran lo que quiero decir. ¿Has visto a otras personas haciendo esto? ¿Te has encontrado haciéndolo?

Una guitarrista vino a tomar clases porque sufría de dolor de cuello y espalda. Era claro para mí que ella se causaba dolor por la forma en que usualmente usaba su cuerpo. Su pecho y garganta se colapsaban hacia adelante mientras la espalda lumbar se empujaba hacia atrás y la cabeza se inclinaba hacia atrás y abajo. Ella pensaba que no debería sentarse así, pero luchaba con “ponerse derecho”.

La guitarrista gradualmente aprendió a dirigir su cabeza hacia arriba, permitiendo que se equilibre sobre la columna. Empezó a recobrar la calidad de resorte de la columna a medida de que sus músculos posturales volvían a hacer sus trabajos. Su espalda volvió a alargarse y su pecho se abrió sin que tenga que empujar los hombros hacia atrás. Y un día ella descubrió algo gracioso: estaba inclinando su cabeza hacia arriba durante el día. Y que podía dejar de hacerlo y dejar que la cabeza descanse sobre la columna para ver adelante con facilidad. ¿Por qué hacía eso? Estaba tan acostumbrado a mirar hacia arriba por tener el pecho y cuello colapsado (comprimiendo el cuello), pero ya no tenía que hacerlo. Estaba eufórica con el alivio que sentía en el cuello.

Si vos tenes el hábito de poner tu cabeza de esta manera, probablemente experimentas dolor y rigidez de espalda y/o cuello. ¿Pero qué podes hacer al respecto?

3 principios de la Técnica Alexander pueden ayudar con este problema.

Observación sin hacer

La primero que hay que hacer es: ¡No hacer nada! Guau! ¿Cuántos artículos te dicen que no hagas nada para solucionar tu problema? Bueno, no hacer nada en realidad es algo! (Hasta a nivel celular es algo, pero eso es tema para otro blog.) Esto se debe a que cuando percibimos que algo de nosotros está “mal”, tendemos a reaccionar corrigiéndolo – con tensión muscular. Entonces dejando de reaccionar de forma automática a nuestro pensamiento critico sobre que tan “mala” es nuestra postura, evitamos agregar más tensión a un sistema que ya está estresado.

Por lo tanto, no empujes tus hombros hacia atrás y no intentes ponerte derecho. En lugar de reaccionar, toma un momento para solo darte cuenta de vos mismo. ¿Dónde está tu cabeza en relación a tu columna? ¿Dónde está tu garganta en relación a tu columna? Deja que tu atención expanda suavemente a incluirte a vos mismo, y acostumbrate a la idea de notar qué está haciendo tu cuerpo.

Entonces este paso es dos pasos en uno. Uno: no reaccionar. Dos: observar.

Dirección

El tercer paso es mandar la cabeza hacia arriba, lejos de tu coccis, para que tu espalda se alargue y se ensanche. (Digo “mandar” pero en realidad queremos permitir que suceda.) Pensá en mandar tu garganta hacia atrás y arriba hacia la base de tu cabeza. Estamos practicando “no hacer” pero está bien moverte. Sólo deja que tu movimiento este guiado por la idea de permitir que tu cabeza se mueva hacia arriba, lejos, en lugar de moverte para corregir tu postura. Dirigir es un especie de no-hacer que nos permite gradualmente redistribuir tensión muscular de manera que la espalda nos de soporte y la cabeza se pose fácilmente sobre la columna.

Tal vez dirás que una cosa es sentarte y pensar en eso, y otra cosa totalmente distinta es ponerlo en práctica mientras haces una actividad como mirar una pantalla de computadora o tocar una guitarra. ¡Esto es verdad! Pero como cualquier habilidad, es necesario practicar. Sólo seguí haciéndote recordar suavemente y celebra los momentos cuando lo recordas!

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Algunas personas tienen un don, o mantienen un buen uso de su cuerpo desde la niñez!

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