intertransversarii¿Qué son los reflejos anti-gravitatorios? Ayer escribí sobre la tensión muscular habitual, y que podemos volver a aprovechar de nuestros reflejos anti-gravitatorios para estar erguidos sin esfuerzo. Acá voy a intentar que son los reflejos anti-gravitatorios y porque son importantes.

Tenemos varios reflejos que nos mantienen al cuerpo erguido y equilibrado, y las partes del cuerpo alineadas. Es la gravedad que activa estos reflejos, por lo tanto se desarrollan cuando somos bebes/niños. Incluyen, por ejemplo, los que controlan tono muscular (o sea, contracción) en los musculos posturales (o musculos anti-gravitatorios, por ej. suboccipitales, interespinosos, intertransversarii, multifido, dorsiflexores de pie y mano, extensores de cadera y rodilla, etc.), dan estabilidad al tobillo cuando estamos parados sobre los pies, alinean la cabeza y el cuerpo con respecto a la gravedad en una posicion erguida, corrigen todos los pequeños movimientos que ocurren cuando estamos parados para mantener el centro de masa alineado con la base de soporte, hacen que el pie se apoya sobre una superficie en posicion para dar soporte al cuerpo, y activan secuencias automaticas de flexores y extensores de las piernas desde el pie y tobillo hacia arriba. Los reflejos están activados por información que viene desde los ojos, oidos y propioceptores en los musculos y piel, y que se manda al cerebro.

Sin embargo, nuestras estrategias para mantenernos erguidos y equilibrados no son solo reflejos automáticas. Tambien aprendemos estrategias basadas en la experiencia y en la esquema corporal (nuestra representación interna de nuestro cuerpo). El hábito es una forma de aprendizaje basada en la experiencia que nos permite hacer ciertas acciones sin prestarle demasiada atención. En ese sentido, los hábitos no son malos. Son estrategias para andar por la vida sin tener que pensar o estar totalmente consciente de cada cosa que hacemos. El problema surge cuando estos hábitos, que sirven o sirvieron para algo, interfieren con la activación o acción de nuestros reflejos posturales. Empezamos a HACER cosas, que podrían SUCEDER solos. Usamos grupos de musculos que no corresponden a ciertos trabajos. Por ejemplo, usamos musculatura superficial para sostenernos, gastando más energía, contrayendo musculos que no corresponden para esa función de forma habitual. Esto hace que el largo “normal” de esos musculos se acorta, el cerebro se acostumbra a ese estado, y ya no nos damos cuenta de que lo estamos haciendo.

La estrategia que F.M. Alexander descubrió para enfrentar esta situación es lo que él llamaba “inhibición” (no el sentido que usó Freud, sino el sentido neurobiológico de parar la excitación neuronal). Para nosotros, esto significa: PARAR. Parar frente uno estímulo y crear un espacio para disociar el estímulo y la reacción automática, habilitando otras posibles respuestas conocidas o desconocidas.

Todo esto suena muy complicado, pero básicamente lo que quiere decir es que si dejamos de interferir con nosotros mismos, con nuestra coordinación innata, lo “correcto” se hace solo. No lo tenemos que “hacer”. De hecho, cuando “hacemos”, estamos interfiriendo. Alexander descubrió una manera de enseñar a las personas cómo tomar consciencia de, y cambiar, los hábitos que interfieren con nuestra capacidad de estar erguido, equilibrado y coordinado, respirar, movernos, estar sano, y funcionar de todas las maneras.

Otro día voy a explicar más sobre hábitos y cómo se desarrollan, la relación entre nuestro uso, estructura y funcionamiento, qué se hace en una clase de Técnica Alexander, y porqué se trata de una re-educación psicofísica y no una terapia.

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